Puentes bilingües

PUENTES BILINGÜES

              El periódico de hoy cita un estudio que confirma que ser bilingüe hace al cerebro más eficiente. Son  numerosas las publicaciones que vienen apareciendo acerca de las consecuencias neurológicas y mentales  de hablar más de un idioma; la mayoría de estos estudios hacen referencia a sus efectos positivos, aunque hay algunos los han encontrado negativos. Cuando finalicé de leer el artículo del diario Hoy me dí cuenta que me hallaba misteriosamente tarareando una canción de Acetre.

 

              Acetre es un grupo de música folk que interpreta canciones en castellano y en portugués. Hace años que su música se ha convertido en mi acompañante fiel a través del tono de llamada de mi móvil, homenaje privado a las emociones que me viene despertando su música desde momentos tan lejanos que ya me cuesta situarlos en la línea neblinosa del tiempo.

                Quizás esta larga trayectoria de emociones es la causa de que hoy, en mis estantes,  varios discos de Acetre se apoyen en un ejemplar de Azules sonidos de la música,  del oliventino Manuel Pacheco,  y éste a su vez en Historia de Olivenza de mi amigo Gregorio Torres. Hacia el lado derecho están mis libros de consulta, hacia el lado izquierdo, los de literatura. Acetre es, metafóricamente,  el puente entre ambos bandos. Siempre presente aunque haya momentos de silencio. Los puentes, aun los poco transitados, nunca deberían mantenerse rotos (no ocurrió lo mismo con Puente Ajuda).

                Puente Ajuda, en el término municipal de Olivenza, está construido sobre el Río Guadiana,  aquí frontera natural entre España y Portugal. En el siglo XVIII fue destruido por las tropas borbónicas y durante tres siglos, en palabras de Gregorio Torres,  “ha permanecido simbólicamente roto, separando a Olivenza de aquella que un día fue su patria”. Porque Olivenza tuvo dos patrias y en su inercia se mantuvieron dos culturas y como parte de ellas, dos lenguas.

                Tristemente, la mayoría de los oliventinos de mi generación dejamos de ser bilingües. Nuestros mayores nos hablaban en portuqués y nosotros  respondíamos en castellano. En términos de Byalystock, ellos eran bilingües productivos porque podían comprender y hablar dos idiomas, y nosotros bilingües receptivos porque si bien comprendíamos el segundo idioma, estábamos más limitados a la hora de hablarlo. ¿Cómo puede ocurrir algo así?. Neurológicamente se explica porque comprensión y producción en el habla son procesos situados en áreas cerebrales diferentes. Culturalmente se explica porque hablar un idioma es mucho más que conocer sus palabras.

               Nos cuenta Trevor A. Harley en su ya clásica obra Psicología del Lenguaje, que Sharpe identificó lo que se ha denominado las cuatro C de la  enseñanza de éxito de un idioma: Comunicación (el propósito principal de aprender un idioma es la comunicación oral); la Cultura (aprender la cultura de las personas que hablan en ese idioma y restar importancia a la traducción directa); el Contexto (proporcionar entradas comprensibles) y dar Confianza en sí mismos a los estudiantes. A muchos de los oliventinos de mi generación nos faltaron las cuatro C. Hoy corren tiempos distintos. En los últimos cuatro años el número de alumnos de portugués ha crecido un 80 por ciento en Extremadura, de la mano de más de 150 profesores nativos que, tanto en educación primaria como en secundaria,  saben bien lo que hacen y lo hacen muy bien.

               En lo que a la lengua inglesa se refiere, lo bilingüe está de moda; bilingüe es un envoltorio que  vende bien. Por toda la ciudad grandes carteles anuncian colegios, institutos de secundaria, academias  y guarderías bilingües. Me pregunto si detrás de los carteles opera de alguna manera la falacia nominativa, aquella que sustituye la esencia por su denominación, porque para ser bilingües no basta  sólo con pretender serlo. A los oliventinos de mi generación nos faltaron las C de Sharpe, me repito mientra escucho “Candea fado”.

               Me viene a la memoria el día que mi hijo me preguntó que por qué tenía aquellos discos entre  mis libros. Siento ganas de decirle ahora: “Daniel, es muy importante, hijo mío, mantener puentes entre la razón y el sentimiento, ¿comprendes?. Si lo has entendido sabrás  por qué te pido ahora que me hables un poco en ese portugués que tan bien pronuncias.”

Enlace a As pontes


POSTDATA: unos versos para leer mientras suena  Candea fado:

Entregadle a los días                           

un espacio donde el tiempo no sepa

de qué color se mueren las encinas

y una música azul, delgada y húmeda

con silencios de fango y alaridos de paja quemada.

MANUEL PACHECO