Cuando la tristeza me hunde en arenas movedizas

Cuando la tristeza me hunde en arenas movedizas

     Todos nosotros hemos sentido o sentiremos en algún momento que el mundo se nos ha vuelto gris, que no tenemos fuerzas ni ganas de andar el camino que nos pide la vida y que, aunque lo único que deseamos es refugiarnos en nuestra zona de confort, una vez que nos depositamos en ella seguimos igual de mal o incluso peor. Esas sensaciones y los pensamientos relacionados con ellas nos inundan y, por mucho que intentemos espantarlos, vuelven y vuelven con insistencia, cada vez más fuertes… y nosotros cada vez más débiles. 

¿Qué es lo que me pasa cuando me pasa la vida sin ganas de vivirla?

Trastorno depresivo mayor, episodio depresivo o simplemente depresión son los términos que se utilizan a distintos niveles para referirse al sufrimiento psicológico producido por un estado de ánimo continuado en el tiempo en el que predomina la tristeza y la dificultad para mantener un nivel de actividad física y mental adecuado. Hay otros muchos síntomas, pero a los terapeutas contextuales nos interesan especialmente estos dos porque son los que más se utilizarán como base del trabajo en terapia.

¿Qué hacer para combatir la depresión?

En la actualidad ya casi nadie duda que el tratamiento más efectivo para abordar los síndromes depresivos es la terapia psicológica. A pesar de ello, el tratamiento farmacológico es el más frecuente y, aunque logra mejorar el estado de ánimo, no aporta herramientas psicológicas para que la persona logre salir de donde está. Porque la depresión no es una enfermedad que nos llega, sino un lugar en donde se está, y solamente la terapia psicológica nos ayudará a encontrar el camino de salida: la terapia psicológica nos ayuda a salir y lo más importante,  nos ayuda a no volver a entrar.

La depresión no es una enfermedad que los llega, sino un lugar donde se está.

¿Cómo tratamos los síntomas depresivos los terapeutas contextuales?

En terapia, lo primero es conectar con la experiencia que trae el paciente. Cada persona es única al igual que única es su historia personal y es ahí, en esa compleja red de relaciones, donde se teje el modo mental que lleva a la persona a encontrarse perdida, sin fuerzas ni dirección, atrapada en su infierno emocional y cognitivo. 

Las terapias contextuales nos ayudan a salir de la depresión y nos dan herramientas para no volver a entrar.

Las terapias contextuales que han mostrado mayor evidencia científica en el abordaje de los síntomas depresivos son la Terapia de Aceptación y Compromiso y la Terapia de Activación Conductual. Tras la valoración de la historia presente e histórica del paciente, el terapeuta está en condiciones de elegir cuál de ellas se ajusta mejor a cada persona. 

A partir de ahí ambos, cliente y terapeuta, iniciarán un camino nuevo a través del cual, sin apenas darse cuenta, el paciente será guiado para socavar los cimientos de las relaciones entre el hacer, el sentir y el pensar que le han llevado a entrar en la trampa en la que está, a salir de ella y a no volver a entrar; sin bloqueos, sin arenas movedizas, viviendo  la vida que merece la pena ser vivida.