Psicología y ciencia. Cuidado con el psicólogo que eliges.

Psicología y ciencia. Cuidado con el psicólogo que eliges.

     Hace unos cuantos años una compañera de trabajo Licenciada en Matemáticas se sorprendió cuando le dije que para ser psicólogo tuve que cursar asignaturas de su materia en tres cursos académicos. Ella pensaba que la psicología era aún esa disciplina que se impartía en las facultades de filosofía de mediados del siglo XX. Quizás por ello muchas personas siguen creyendo que el psicólogo da consejos y que ir a terapia es como asistir a una conferencia sobre uno mismo.

     En el siglo XXI la psicología seria no funciona así. Psicólogo y paciente trabajarán duro en el transcurso de cada sesión de terapia. En el horizonte unos objetivos y en el presente unas técnicas. Todo lo que ocurre en sesión tiene un porqué y, lo más importante, un para qué. Y es aquí donde entra la ciencia.

     Las terapias con evidencia científica (entre las que ocupan un lugar destacado las Terapias Contextuales o de Tercera Generación) se caracterizan por haber demostrado la eficacia de sus postulados, procesos y técnicas, todo ello llevado con el rigor necesario para ofrecer las máximas garantías de resultado. Por poner un ejemplo, una reciente investigación que revisó 20 metaanálisis que abarcaban una muestra total de más de 12000 pacientes obtuvo resultados que evidencian la eficacia la terapia contextual ACT (Acceptance and Commitment Terapy) como tratamiento para depresión, ansiedad, dolor crónico, abuso de sustancias, estrés, trastornos alimentarios, etc. (para más información sobre este estudio, clica aquí).

     Sin embargo, aún se prodigan profesionales de la psicología en los medios de comunicación y, lo que es más grave, en consultas privadas, que siguen poniendo en práctica teorías sin base y técnicas sin aval: las llamadas pseudoterapias.

     Cuídate de no caer en sus manos. La salud es demasiado importante como para hacer experimentos con gaseosa.