Una marcha por la salud. ¿Te apuntas?

        Desde el Centro de Salud La Paz en Badajoz partirá, el próximo 11 de abril, una marcha simbólica para hacer saliente la importancia de la la actividad física en relación a la salud. A las 9 de la mañana, personal sanitario y no sanitario de dicho centro sustituirá las batas blancas por camisetas blancas y, acompañados de vecinos de todas las edades, emprenderán una marcha hacia el azud del Guadiana.

        Esta actividad es otra más dentro de lo que se conoce como actividades para la salud a nivel comunitario. En general, los factores protectores y los factores de riesgo que afectan a la salud son conocidos por las personas, pero cuestión diferente es que se incorporen en el comportamiento cotidiano de cada uno de nosotros. Y ahí es donde son importantes este tipo de actividades. Habrá, sin duda, quien las verá como florituras inútiles a la hora de conseguir el fin que persiguen, pero las teorías y las experiencias que las ponen a prueba nos dicen, sin embargo, que, bien diseñadas y correctamente implementadas, las actividades para la salud a nivel comunitario son efectivas a la hora de facilitar el cambio en las conductas de riesgo y de protección de toda la población.

         La psicología es la ciencia de la conducta y, como tal, ha aportado conocimientos fundamentales para la intervención en los cambios de estilos de vida. Autores como Bandura, Prochaska y Diclemente, Katz y Lazarsfeld, o Azjen y Fishbein, han contribuido con sus teorías a la efectividad de los programas de prevención y promoción de la salud a la hora de modificar los hábitos de la población y, con ello, a la reducción de la incidencia de enfermedades y de la mortalidad.

         Un claro ejemplo de todo esto lo tenemos en la paradigmática experiencia que se llevó a cabo en la provincia finlandesa de Carelia del Norte a principios de los años 70. Este territorio presentaba por entonces uno de los niveles más altos de toda Europa en la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Dado que eran ya conocidos los factores de riesgo que inciden en el desarrollo de estas patologías (colesterolemia, hipertensión, consumo de tabaco y sedentarismo), se diseñó un programa destinado a cambiar los hábitos de la población directamente relacionados con estos factores. Desde la psicología se aportó el fundamento teórico a través del modelo de aprendizaje social, la teoría de la acción razonada y la teoría de difusión-innovación. Con estos mimbres se tejió el cesto en que se implicó a colegios, centros sanitarios, clubs deportivos, empresas, líderes sociales y organizaciones de voluntarios.

          Los resultados fueron tan positivos que el programa, que se había diseñado para cinco años, acabó extendiendo su duración durante décadas y se utilizó de modelo para otros proyectos fuera y dentro del país. En una evaluación realizada en 2007 se constató que la tasa de mortalidad en varones de 35 a 64 años se había reducido en un 63%, destacando la reducción en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares que fue del 80% y las debidas al cáncer en un 67%.

          Las actividades comunitarias que se implementan a niveles más reducidos, como pueden ser un barrio o una zona de salud, si bien no tienen objetivos tan ambiciosos, sí ejercen un efecto de saliencia y de concienciación capaces de provocar el cambio en los hábitos de las personas. En nuestra rutina diaria no somos conscientes del valor que tiene la salud hasta que la perdemos. Y si bien es cierto que una caminata de un par de horas con camiseta blanca no nos hará más sanos, también lo es el hecho de que hasta el camino más largo comienza con el primer paso. Así que, si podéis y queréis, en el mostrador de admisión del Centro de Salud de la Paz, en Badajoz, hasta el día 29 estarán las listas para que cualquier persona que desee aportar su primer paso en el camino del cambio, se inscriba en la marcha al azud del día 11 de abril.

Nos vemos.